Quiero llegar a tu alma lentamente
como el rayo de sol, a tu ventana,
para secar las perlas dulcemente
que de tus ojos brotan de mañana.
Hace falta sellarlos con un beso
para evitar que caigan en casada
tus lágrimas que salen con exceso
de esos cielos, que guardan tu mirada.
No llores de dolor y sufrimiento
recordando tal vez, ya lo pasado,
rinde ante Dios, todo agradecimiento,
porque en tu soledad lo has encontrado.
Tu bien puedes subir, esa montaña
en busca de la gloria, que soñaste,
arranca del camino la cizaña
y olvídate, si ante el dolor lloraste.
Si la tormenta te llega a sorprender
y sientes en la altura, mucho miedo,
prende con fuerza, la llama de poder
y vuélvete a decir, yo siempre puedo.
como el rayo de sol, a tu ventana,
para secar las perlas dulcemente
que de tus ojos brotan de mañana.
Hace falta sellarlos con un beso
para evitar que caigan en casada
tus lágrimas que salen con exceso
de esos cielos, que guardan tu mirada.
No llores de dolor y sufrimiento
recordando tal vez, ya lo pasado,
rinde ante Dios, todo agradecimiento,
porque en tu soledad lo has encontrado.
Tu bien puedes subir, esa montaña
en busca de la gloria, que soñaste,
arranca del camino la cizaña
y olvídate, si ante el dolor lloraste.
Si la tormenta te llega a sorprender
y sientes en la altura, mucho miedo,
prende con fuerza, la llama de poder
y vuélvete a decir, yo siempre puedo.
No suspendas tu andar, por una herida,
ni recuerdes también, un desengaño,
lucha por disfrutar, toda una vida,
y olvida todo mal, pues te hace daño.
Sigue por la vereda y has camino
y vuela como el ave vencedora,
para llegar sonriente a tu destino
en busca de la luz, de nueva aurora.
Yo seguiré tus huellas, sin mirarme
como el ángel que siempre te ha cuidado,
no pretendo sin verte, regresarme,
porque quiero gritarte que has triunfado.
Allí, cerca del cielo cantaremos
recital de canciones, todas bellas,
como regalo del Señor tendremos
hermosa noche de fulgor de estrellas.
ni recuerdes también, un desengaño,
lucha por disfrutar, toda una vida,
y olvida todo mal, pues te hace daño.
Sigue por la vereda y has camino
y vuela como el ave vencedora,
para llegar sonriente a tu destino
en busca de la luz, de nueva aurora.
Yo seguiré tus huellas, sin mirarme
como el ángel que siempre te ha cuidado,
no pretendo sin verte, regresarme,
porque quiero gritarte que has triunfado.
Allí, cerca del cielo cantaremos
recital de canciones, todas bellas,
como regalo del Señor tendremos
hermosa noche de fulgor de estrellas.
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